«FREELANCERS DE LA APP» O LA PRECARIZACIÓN «COOL» DE LAS RELACIONES DE TRABAJO *

Claudio Lehmann – Abogado cl@lmdld.com.ar

Hace algunos días, un periódico de amplísima circulación publicó un artículo bajo el pretensioso título de «Freerlancers de la app y el fin de la relación de dependencia». En él, con el expreso propósito de mostrar que la introducción de la tecnología en algunas áreas de servicios revoluciona de manera tal los vínculos humanos derivados del trabajo que borra definitivamente el concepto de «relación de dependencia» como antigua rémora del pasado, describe en realidad -de la manera más cruda y descarnada- las consecuencias de la precarización más salvaje de las relaciones del trabajo.

Luego de afirmarse de manera tajante que la relación de dependencia «está agonizando», se atribuye tal fenómeno no a la profundización de la crisis económica social con el consiguiente cierre de fuentes de trabajo y al perenne propósito capitalista de abaratar el costo de la fuerza de trabajo, sino sencilla y lacónicamente a «…los últimos avances tecnológicos…».

No se requiere indagar demasiado en la historia de las relaciones laborales para advertir que los dueños de los medios de producción o «dadores de trabajo» y desde siempre, han pugnado por «comprar» aquel esfuerzo individual creador al menor precio y sus propietarios «venderlo» al mayor costo, mediante la lucha reivindicativa y del salario. Desde los orígenes del trabajo dependiente hasta la economía moderna de hoy, los esfuerzos de la ciencia y la tecnología aplicada a la producción y los servicios, se han dirigido a modificar los modos y sistemas de producción y funcionamiento de las empresas para reducir los costos de producción con un sólo propósito: acrecentar la tasa de ganancia. La resistencia de los trabajadores, el constitucionalismo social y la legislación tuitiva, han constituido una valla para atemperar el avaro influjo del capital.

Por estos días y bajo una pátina modernista y «cool», apelando siempre a las nuevas tecnologías digitales y móviles que tanta atracción provoca en los jóvenes que se incorporan al mundo laboral, se pretende sustraer estas nuevas relaciones de la legislación laboral en tanto se postula que la tecnología supera de por sí, las notas típicas de tal vínculo.

En este punto, el artículo comentado resulta elocuentemente esclarecedor en cuanto a la falacia de tal axioma. Al hablar de la «patronal invisible» justificado en el simple cambio de canal de interrelación por otro, sin duda tecnológicamente complejo, no sólo no logra desacreditar la existencia de un dador de trabajo y de la dependencia de éste es sus tres aspectos típicos (técnica, económica y jurídica), sino que la confirma como un mero velo ideológico y cultural que esconde una formidable precarización de las relaciones del trabajo que se ufana de su éxito por ningún otro motivo que el crecimiento del desempleo juvenil.

El mérito del artículo comentado lo encuentro en la sinceridad que trasuntan los consejos financieros que su autor (entusiasta defensor del sistema) brinda a los «freelancers» y en la conclusiones finales, en tanto no se requiere mucho esfuerzo para imaginar la desprotección, desamparo y penurias a las que se condena a estos emprendedores sin patrón. Será una vez más del esfuerzo de los propios involucrados y en nuestro caso -los operadores del derecho- desnudar la verdadera naturaleza arcaica de estas relaciones laborales para ponerlas bajo el paraguas de las mejores y progresivas conquistas del derecho social, como sinónimo de auténtica modernidad.

 

*https://www.lanacion.com.ar/2168633-freelancers-app-y-fin-relacion-dependencia